Suiza, definitivamente no hay lugar con más movimiento y más bullicio que el centro de convenciones en Davos. Este pueblo de esquí todos los años en enero es cede del Foro Mundial de Economía, el cual lleva 40 años de organizarse gracias a su fundador Charles Schwab. En el centro de convenciones se aglomeran participantes que provienen de una enorme diversidad de países, culturas, empresas, universidades y profesiones. Además de encontrarse los economistas más prestigiados del mundo, hay especialistas en microbiología, abogados, CEO’s de empresas, ingenieros(as) en tecnología solar, fundadores de hedgefunds y hasta un director de cine (James Cameron, quien, por cierto, tiene un homónimo economista especialista en mercados de energía). Todos los participantes quieren opinar, conectarse, conocer a otros. Por todos lados la gente intercambia tarjetas.
Durante mi recorrido de los pasillos del centro de convenciones y las actividades aledañas, tuve la oportunidad y el honor de conversar brevemente con profesores de universidades como Yale, Harvard y Stanford; con una de las mujeres empresarias más reconocidas del mundo, Indra Nooyi, la CEO de Pepsi Co; Gabriela Montero (una internacionalmente reconocida pianista venezolana); Lang Lang (otro galardonado pianista de origen chino); un candidato a premio Nobel, Robert J. Shiller y pude estrechar la mano del mismismo Edmund Phelps.
Se respira una especie de electricidad en el ambiente. Creo que es la emoción de todos los participantes de saber que en los cuartos circundantes están siendo expuestos y debatidos los temas más relevantes para el planeta por expertos pertenecientes a todos los sectores en donde hay stakeholders en el tema. Por ejemplo, en la primera conferencia que pude entrar, el tema era “Gérmenes y globalización”. En este caso, a los participantes se les hizo la siguiente pregunta: ¿qué patógenos representan el peligro más grande a la población en un mundo globalizado? Un ponente era el editor principal de una revista de medicina prestigiosa (New England Journal of Medicine), otra era directora de un instituto especializado en infecciones emergentes de la Universidad de Oxford y otro el presidente de la Universidad Nacional de Singapur. Se habló de tuberculosis, SIDA y el brote reciente de influenza H5N1. Los ponentes concluyeron que aunque se hubiera tenido toda la información respecto a la influenza porcina con semanas de anticipación, no se podría haber prevenido la pandemia. Otro punto importante fue que en años recientes el público esta recurriendo más a las redes sociales y a los blogs para obtener información respecto a las enfermedades que a los doctores. Además de la inversión en investigación y desarrollo, para retomar credibilidad ante el público, los doctores tienen que hacer labor activa de concientización.
Posteriormente pude entrar a una conferencia sobre la “Reconstrucción de la ciencia económica” presidida por George Soros y Edmund Phelps. El moderador estaba en el consejo editorial de Dow Jones y el Wall Street Journal y todos sus puntos de vista eran “retados” por historiador económico profesor de Harvard. Fue muy interesante observar la dinámica de las opiniones enfrentadas: cada economista tenía una perspectiva diferente de cómo debe ajustarse la ciencia económica para acoplarse a las nuevas realidades del mundo. George Soros habló sobre la necesidad de “reflexibilidad” y retroalimentación entre los economistas y las elecciones de los consumidores. Phelps mencionó que no se puede operar bajo supuestos de consumidores con “expectativas racionales” y que los nuevos modelos deben incorporar innovación y dirigirse tanto hacia el aumento en productividad como el aumento en bienestar. Todos los ponentes coincidieron que los modelos que se utilizan en la actualidad son insuficientes para explicar la dinámica del mundo actual, que se debe profundizar el estudio de las “burbujas” para entender mejor las crisis actuales.
Posteriormente, Charles Shwabb dio un discurso inaugural en donde resaltó la importancia del lema del foro de este año: “Mejorando el estado del mundo: repensar, rediseñar y reconstruir”. Nicolás Sarcozy, presidente de Francia dio un enérgico discurso en donde llamaba a los bancos a cesar sus actividades especulativas y cuestionaba los pagos exorbitantes que se continúan haciendo a los directivos de los grandes bancos que casi causaron la implosión del sistema financiero mundial hace más de un año. Como motivo del 40 aniversario del foro, el pianista Lang Lang presentó unas melodías de Chopin, Shubert y música folclórica china.
Terminó el día con una cena-discusión sobre “El Poder de la Música” presidida por la directora de la escuela de cine en la Universidad de Carolina del Sur. Asistieron Gabriela Montero, Lang Lang, Zarin Mentha, director de la filarmónica de Nueva York y Michael E. Haeflinger, director ejecutivo del festival de música en Luzerna, Suiza. Las principales conclusiones fueron sobre el poder que tiene la música para cruzar fronteras, eliminar barreras, unificar a las personas, educar a los niños e inspirar a los jóvenes a tener mayor confianza en si mismos y como la música es verdaderamente universal, puesto que nos trasciende a todos sin importar nuestro trasfondo social, cultural o económico.
En suma, un día muy estimulante en todos los sentidos y mañana que arranca de lleno el foro, seguramente habrá mucho más que decir.
1.29.2010
1.22.2010
Los precios y la cuesta de enero
Cada año sucede, nos enfrentamos a la cuesta de enero: un período de dificultades económicas que coincide con este mes como consecuencia de nuestros gastos extraordinarios durante las fiestas navideñas.
Diciembre es el mes en el cual más billetes y monedas demandamos todos los participantes en la economía para realizar nuestras actividades cotidianas. Entre otras cosas, elevamos fuertemente nuestro gasto durante este mes para comprar regalos, viajes, fiestas y demás eventos.
La cuesta de enero de 2010 tendrá una dificultad adicional: las secuelas de la crisis económica -pues las estimaciones de la caída anual de la actividad económica son inciertas-, pero todo indica que será muy fuerte y la recuperación muy lenta. Además se espera un repunte temporal de la inflación para este año.
Hoy, por ejemplo, se publicó el primer dato de inflación quincenal para el mes de enero con una variación de 0.75 por ciento, nivel que no se registraba para este período en una década. Sin embargo, se esperaba este repunte temporal como consecuencia del aumento en los precios administrados y concertados, como la gasolina, el metro o transporte eléctrico.
La cuesta de enero es un problema de gasto excesivo, financiarlo puede resultar muy caro. Pero podemos evitarla y anticiparnos a ella. Si es posible, ahorra durante el año para que no tengas que recurrir a casas de empeño en este periodo de dificultades económicas. El aumento de precios no es la causa de la cuesta de enero, pero es una combinación que puede mermar sustancialmente nuestras finanzas personales.
Diciembre es el mes en el cual más billetes y monedas demandamos todos los participantes en la economía para realizar nuestras actividades cotidianas. Entre otras cosas, elevamos fuertemente nuestro gasto durante este mes para comprar regalos, viajes, fiestas y demás eventos.
La cuesta de enero de 2010 tendrá una dificultad adicional: las secuelas de la crisis económica -pues las estimaciones de la caída anual de la actividad económica son inciertas-, pero todo indica que será muy fuerte y la recuperación muy lenta. Además se espera un repunte temporal de la inflación para este año.
Hoy, por ejemplo, se publicó el primer dato de inflación quincenal para el mes de enero con una variación de 0.75 por ciento, nivel que no se registraba para este período en una década. Sin embargo, se esperaba este repunte temporal como consecuencia del aumento en los precios administrados y concertados, como la gasolina, el metro o transporte eléctrico.
La cuesta de enero es un problema de gasto excesivo, financiarlo puede resultar muy caro. Pero podemos evitarla y anticiparnos a ella. Si es posible, ahorra durante el año para que no tengas que recurrir a casas de empeño en este periodo de dificultades económicas. El aumento de precios no es la causa de la cuesta de enero, pero es una combinación que puede mermar sustancialmente nuestras finanzas personales.
1.14.2010
El movimiento de precios y la inflación
Seguramente has escuchado que cada día las cosas están más caras y que estamos viviendo una escalada de precios. Sin embargo, hay una gran diferencia entre los movimientos de los precios de un bien o servicio concreto como el azúcar y el incremento sostenido y generalizado de todos los bienes y servicios que se comercian en la economía en un periodo determinado. En otras palabras, debemos hablar de inflación cuando vemos que la mayoría de los precios suben constantemente y no solamente cuando algunos aumentan en forma aislada. Por ejemplo, de acuerdo con el reporte del Banco de México, la inflación anual en 2009 fue de 3.57 por ciento, es decir, el incremento promedio de los precios de la canasta de bienes y servicios que representa el consumo de las familias en nuestro país fue de 3.57 por ciento. En cambio productos como el azúcar registraron una variación de 90 por ciento en ese mismo periodo.
En una economía como la nuestra, las variaciones frecuentes de los precios individuales son muy normales, incluso en una situación de estabilidad de precios. Esto es por que los cambios en la oferta y la demanda de bienes o servicios concretos, algunas decisiones en la política de precios y tarifas del sector público, como la gasolina y la electricidad –de ahí su nombre de bienes administrados-, se traducen inevitablemente en variaciones en su precio. La gasolina, por ejemplo es un producto que forma parte del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) –indicador para medir la inflación-, y un aumento en su precio afectara directamente la cifra que registramos como inflación. Sin embargo, también provocará efectos indirectos o de segundo orden, pues el aumento también elevará los costos de producción de otros bienes y servicios, generando algunas presiones adicionales sobre el INPC.
El Banco de México estima que el impacto total de las medidas tributarias, entre ellas el aumento del IVA de 15 a16% y de la política de precios y tarifas del sector público, sería de alrededor del 1.70%, esto quiere decir que el efecto sobre la inflación será temporal.
La inflación, en estos momentos es el menor de nuestros males. Si bien las autoridades aseguran que la recesión ya terminó, la recuperación de la economía será lenta; sin embargo, es muy importante rescatar la recomendación de los especialistas en el tema de inflación: la mejor manera de impedir que los aumentos en los precios de los bienes básicos y los energéticos lleven a constantes tasas altas de inflación es anclar las expectativas de inflación de largo plazo del público. Esto quiere decir que si las personas piensan que habrá más inflación, es muy probable que se comporten de maneras que efectivamente producirán un aumento pronunciado en los precios; por ejemplo, si los trabajadores creen, que dentro de un año habrá más inflación, es muy probable que presionen hoy por un aumento de su salario. De igual manera, si las empresas esperan una mayor inflación, seguramente aumentarán antes los precios de sus bienes y servicios y eso sí puede resultar en una escalada generaliza de precios.
En nuestro país, el fantasma de la inflación se ha presentado de manera recurrente, en ocasiones hasta alcanzar tres dígitos, por ejemplo en diciembre de 1987 la inflación anual alcanzó 159 por ciento y en febrero de 1988 179.73 por ciento.
En una economía como la nuestra, las variaciones frecuentes de los precios individuales son muy normales, incluso en una situación de estabilidad de precios. Esto es por que los cambios en la oferta y la demanda de bienes o servicios concretos, algunas decisiones en la política de precios y tarifas del sector público, como la gasolina y la electricidad –de ahí su nombre de bienes administrados-, se traducen inevitablemente en variaciones en su precio. La gasolina, por ejemplo es un producto que forma parte del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) –indicador para medir la inflación-, y un aumento en su precio afectara directamente la cifra que registramos como inflación. Sin embargo, también provocará efectos indirectos o de segundo orden, pues el aumento también elevará los costos de producción de otros bienes y servicios, generando algunas presiones adicionales sobre el INPC.
El Banco de México estima que el impacto total de las medidas tributarias, entre ellas el aumento del IVA de 15 a16% y de la política de precios y tarifas del sector público, sería de alrededor del 1.70%, esto quiere decir que el efecto sobre la inflación será temporal.
La inflación, en estos momentos es el menor de nuestros males. Si bien las autoridades aseguran que la recesión ya terminó, la recuperación de la economía será lenta; sin embargo, es muy importante rescatar la recomendación de los especialistas en el tema de inflación: la mejor manera de impedir que los aumentos en los precios de los bienes básicos y los energéticos lleven a constantes tasas altas de inflación es anclar las expectativas de inflación de largo plazo del público. Esto quiere decir que si las personas piensan que habrá más inflación, es muy probable que se comporten de maneras que efectivamente producirán un aumento pronunciado en los precios; por ejemplo, si los trabajadores creen, que dentro de un año habrá más inflación, es muy probable que presionen hoy por un aumento de su salario. De igual manera, si las empresas esperan una mayor inflación, seguramente aumentarán antes los precios de sus bienes y servicios y eso sí puede resultar en una escalada generaliza de precios.
En nuestro país, el fantasma de la inflación se ha presentado de manera recurrente, en ocasiones hasta alcanzar tres dígitos, por ejemplo en diciembre de 1987 la inflación anual alcanzó 159 por ciento y en febrero de 1988 179.73 por ciento.
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